Evidencia 1: Reflexionar sobre la relación entre la forma de aprender y usar las lenguas y los ámbitos que dominamos en cada una.
Yo estudié inglés, francés e italiano. En el caso del inglés, empecé en el colegio, pero continué mi formación en la Escuela Oficial de Idiomas, que es donde aprendí los otros dos idiomas. En los tres casos las empleo en el ámbito personal, ya que me encanta leer en los tres idiomas, a pesar de que en inglés tengo mayor dificultad, y ver el cine en versión original. En el ámbito público las uso cuando viajo para preguntar alguna duda o pedir en los restaurantes. Es cierto que la forma de aprender varía con la experiencia. Cuando era más pequeña, estudiaba para aprobar el examen. Después uno estudia con más conciencia de aquello que le será más útil a la hora de desenvolverse en una lengua extranjera. Selecciona más la información y aprende que para comunicarse no es necesario tener un vocabulario espectacular, pero sí es importante encontrar el modo de transmitir aquello que queremos. En definitiva, uno estudia pensando en poder expresarse e interactuar lo más correctamente posible en la lengua que se está estudiando.
En los tres casos, domino más la comprensión y expresión escrita, supongo que por el modo de estudiar los idiomas desde que era pequeña, y sin duda en las que me desenvuelvo mejor a nivel oral son las que he estudiado más tarde y, como decía anteriormente sabiendo dónde tenía que focalizar la atención para desenvolverme mejor en el idioma.
Sin duda alguna, cuanta más experiencia he adquirido en el estudio de lenguas extranjeras, mejor y de manera más efectiva he sabido estudiar. Siendo consciente del uso y del ámbito donde usaré la lengua que estoy estudiando, pongo más atención y asimilo mucho mejor la información que para tal fin me será más útil. También he ido desarrollando ciertas técnicas, por ejemplo, antes intentaba memorizar la mayor cantidad de vocabulario posible, en cambio ahora, intento asimilar a través del uso, aquel que puedo usar en un mayor número de contextos diferentes, sean orales o escritos, es decir, aquel más versátil. Igual ocurre con las expresiones. Y por supuesto, influye si estoy intentando mejorar mis conocimientos sobre una lengua, como me ocurre con el italiano, que no tengo ningún examen pero me gustaría mejorar, o si lo estoy preparando, como en el caso del inglés. En este último ejemplo, estoy atenta a toda la información que me ayudará a pasar el examen, como el uso variado de conectores, vocabulario más elevado, expresiones idiomáticas, etc.
Yo estudié inglés, francés e italiano. En el caso del inglés, empecé en el colegio, pero continué mi formación en la Escuela Oficial de Idiomas, que es donde aprendí los otros dos idiomas. En los tres casos las empleo en el ámbito personal, ya que me encanta leer en los tres idiomas, a pesar de que en inglés tengo mayor dificultad, y ver el cine en versión original. En el ámbito público las uso cuando viajo para preguntar alguna duda o pedir en los restaurantes. Es cierto que la forma de aprender varía con la experiencia. Cuando era más pequeña, estudiaba para aprobar el examen. Después uno estudia con más conciencia de aquello que le será más útil a la hora de desenvolverse en una lengua extranjera. Selecciona más la información y aprende que para comunicarse no es necesario tener un vocabulario espectacular, pero sí es importante encontrar el modo de transmitir aquello que queremos. En definitiva, uno estudia pensando en poder expresarse e interactuar lo más correctamente posible en la lengua que se está estudiando.
En los tres casos, domino más la comprensión y expresión escrita, supongo que por el modo de estudiar los idiomas desde que era pequeña, y sin duda en las que me desenvuelvo mejor a nivel oral son las que he estudiado más tarde y, como decía anteriormente sabiendo dónde tenía que focalizar la atención para desenvolverme mejor en el idioma.
Sin duda alguna, cuanta más experiencia he adquirido en el estudio de lenguas extranjeras, mejor y de manera más efectiva he sabido estudiar. Siendo consciente del uso y del ámbito donde usaré la lengua que estoy estudiando, pongo más atención y asimilo mucho mejor la información que para tal fin me será más útil. También he ido desarrollando ciertas técnicas, por ejemplo, antes intentaba memorizar la mayor cantidad de vocabulario posible, en cambio ahora, intento asimilar a través del uso, aquel que puedo usar en un mayor número de contextos diferentes, sean orales o escritos, es decir, aquel más versátil. Igual ocurre con las expresiones. Y por supuesto, influye si estoy intentando mejorar mis conocimientos sobre una lengua, como me ocurre con el italiano, que no tengo ningún examen pero me gustaría mejorar, o si lo estoy preparando, como en el caso del inglés. En este último ejemplo, estoy atenta a toda la información que me ayudará a pasar el examen, como el uso variado de conectores, vocabulario más elevado, expresiones idiomáticas, etc.
Esto es el informe grabado de la actividad; ahora tienes que añadirle tu reflexión personal.
ResponderEliminarMucho ánimo.
Hola Paula,
ResponderEliminarfíjate tú...ya en tu primera evidencia hacías referencia al hecho de que con la experiencia varía el modo de aprender, que seleccionamos y aprendemos aquello que consideramos útil para expresar lo que queremos comunicar.
Estoy completamente de acuerdo contigo y señalo, en el foro de conclusiones del primer módulo, esta capacidad de selección como uno de los mecanismos que favorecen el aprendizaje de otras lenguas extranjeras a partir de las que ya conocemos. La diferencia es que a mí me ha hecho falta todo el primer módulo para llegar a esta conclusión y tú ya lo sabías :-)
Me ha hecho mucha ilusión encontrar en tus palabras una confirmación...
Muchas gracias, Naiara, y gracias por escribirme!
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